Después de una noche de insomnio todo está revuelto en mi cabeza. Estoy sentada en el escritorio de hace tiempo, con las vistas de hace tiempo y los recuerdos con sus sensaciones agolpándose en mi mente. Caos.
Entonces me detengo, no presto atención a mis pensamientos porque me engañan. Respiro y huelo el aroma de almendras y de la verbena.
He intentado ordenar la mente en estas palabras, pero no lo he conseguido.

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