sábado, 30 de enero de 2016

Despierto

El primer sorbo del primer café de la mañana. Saltar de línea a línea. Aún en la memoria las imágenes de los sueños, mezcladas algunas y nítidas otras. Hay una que es fija, inmutable, o será que yo no me muevo. Porque me veo desde fuera, en la calle, en la calle antigua del Aire, justo en medio, antes de subir la cuesta de la baronesa. La vieja catedral de Santa María está al fonfo y yo detenida a la luz del mediodía, tranquila. Esa es la imagen que me acompaña al despertar en esta otra ciudad gris y lluviosa, de mal carácter a veces. Una vieja mujer desdentada con su vestimenta tradicional, siempre de negro salvo la cofia blanca, mira hacia su región, hacia dentro. 

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