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domingo, 27 de septiembre de 2015

Apunte

Pequeñas casualidades. En el mp3 llevo música y podcast, los podcast de los que hablé en otra entrada. Los he escuchado varias veces, algunas vidas contadas me parecen muy interesantes y, además, me gusta cómo me las cuenta su narrador. Una de ellas, la de Charlotte Salomom, una pintora judía que fue asesinada en un campo de concentración, ha sido hecha novela por David Foenkinos. Lo descubrí ayer por la tarde mientras veía uno de los programas que tenía atrasados de Página 2. Después de la introducción y al comenzar la entrevista me percaté de quién estaban hablando.

Tengo otra pequeña casualidad con este programa. En este caso fue con Camilla Läckberg. Hace aproximadamente un mes, mientras hojeaba una revista, me encontré con una entrevista a esta escritora sueca que desconocía y que está teniendo mucho éxito con su serie de novelas policíacas Los crímenes de Fjällbacka. Así que cuando vi su nombre en otro de los programas pendientes mi mente se fue hasta ese momento, recordé esas páginas que había leído y sentí una curiosidad inmediata por escucharla.

Las dos entrevistas, los dos programas completos me tuvieron absorta. Disfruto con las entrevistas que hace Óscar López. El sábado pasado Página 2 comenzó su novena temporada, pero con algunos cambios. Voy a echar de menos algunas secciones, como la de El impostor. Ahora el programa me parece más fragmentado y, aunque estéticamente está muy bien, ya que no ha perdido su esencia, creo que el guion que tenía antes era mejor, más redondo. Supongo que me acostumbraré. Porque me parece genial que exista un programa de libros con ese formato tan original y que esté en emisión desde 2007. Espero que continúe por mucho tiempo.

sábado, 26 de septiembre de 2015

Lluvia de sábado

Esta mañana escuchaba la lluvia en las contraventanas antes de que sonara el despertador, y no ha parado desde entonces. Así que hoy no ha sido un sábado para ir al mercado, al Marché des Lices: pasear por la ciudad con ritmo despistado, caminar entre los puestos coloridos de frutas y verduras al aire libre, oler el pescado fresco y los frutos de mar que me recuerdan a mi ciudad para, después de comprar unos tomates y tal vez, algo de fruta, adentrarme en uno de los mercados cubiertos. En ellos hay gran variedad de productos regionales y artesanos como panes, quesos, dulces, mermeladas y, también, puestos de comida de otras nacionalidades. La mayoría de la gente que se mueve por este espacio lo hace con lentos pasos, deteniéndose a veces repentinamente. Es corriente chocar ("pardon") o que alguien te dé un empujón; pequeños accidentes que quedan borrados de la mente apenas han sucedido. 

Hay muchos puestos que ya son conocidos (aún no me atrevo a decir familiares) que forman parte de esa rutina tan sencilla como especial. Es otra manera de conocer la ciudad, de ser parte de ella convirtiéndose al mismo tiempo ella en parte de ti, en parte de esos lugares que conforman tu mundo y tu vida en este momento y que, sin duda, pasado el tiempo serán recuerdos indisolubles, vivencias, de esos espacios urbanos.

Hoy no he podido visitar el mercado, pero el parte meteorológico dice que estas lluvias con su cielo gris y pesado se marcharán pronto. La semana que viene volveremos a la sencilla rutina de los sábados.